Sistemas de embalajes, transporte, estibado /guardado. Seguros de transporte y exhibición. Trabajar y exponer en el exterior. Gestiones a cumplimentar. Resolver lo inesperado-salidas posibles.

La posibilidad de que una muestra se convierta en itinerante es un gran desafío. Por lo que es muy conveniente asesorarse con gente experimentada: saber leyes o acuerdos, dependiendo del país o región donde se traslade la muestra.

Tener relación con cancillería argentina y sus curadores para itinerar en el exterior es prioritario porque son ellos los que conocen y manejan temas como el aduanero (despachantes), seguros, convenios de transportes, contratos, permisos, etc.

También las embajadas o consulados argentinos en el exterior funcionan de puente institucional, además de soporte logístico, como fue mi experiencia con varias muestras en el Consulado argentino en NY. Lo mismo ocurrió en mis presentaciones en Washington, Boston y Miami.

En los casos en que asesoré para exposiciones en Francia -en la Cité Universitaire-, en una galería de arte en París o en Alemania -en la embajada argentina en Berlín-, fueron los propios artistas los que gestionaron y concretaron las exhibiciones. Ellos mismos firmaron los convenios de exportación temporaria (es cuando debe regresarse la obra al país en un lapso determinado). En el caso de exportación permanente, por venta, debe hacerse una declaración jurada y pagar el proporcional del impuesto a las ganancias.

El traslado de las obras desde París a Berlín fue un operativo puente coordinado por las embajadas argentinas de cada país.

La gestión de traslado de obra es un trámite mucho más fácil desde el 2018 y se lo denomina Aviso de Exportación para obra de artistas vivos o fallecidos hasta hace 50 años. Ese trámite online, realizado a través de https://www.tramitesadistancia.gob.ar/, alcanza para poder sacar la obra del país. Artistas, galeristas o turistas podrán, de este modo, viajar hasta con 15 obras en concepto de equipaje acompañado. Como único trámite deberán cumplir con el correspondiente aviso en el Ministerio de Cultura. También vale para enviar obras vía Courier. Todo esto sin la necesidad de contratar un despachante de aduana!

Para el transporte de obra, sea terrestre o aéreo, además de los seguros correspondientes conviene contratar mudadoras especializadas en arte ya que cuentan con personal ad-hoc y sistemas de protección y embalajes adecuados.

Otra opción es diseñar y mandar a construir sistemas de encastre o enganche que fijan las obras sin dañarlas, evitando males mayores con el movimiento del traslado. Lo mismo vale para estibar o guardar.

Hay casos específicos en los que la muestra debe asegurarse: como en la galería Arte y Parte, que sacó un seguro por una muestra de joyería, o como la que aseguró el CELS para llevar obra donada por artistas de renombre al Fondo Nacional de las Artes, donde se realizaría la muestra. La aseguradora contaba con el camión que transportaba la obra y un auto de seguridad que fue acompañando todo el trayecto. A veces, el seguro es solicitado también por algún artista o institución al recibir obra del exterior.

Cuando vienen muestras del extranjero, muchas veces por valija diplomática -o sea, facilitado por la embajada de cada país- deben quedar asentadas las condiciones, tiempos, espacios intervinientes, entre otros ítems, en un contrato a firmar entre las partes. A veces, se paga un fi (canon o alquiler) por esa itinerancia.

En ocasiones, contamos con la asesoría del curador específico de esa muestra, que nos facilita cuestiones técnicas. Como fue el caso de la exhibición de Los patrimonios de la arquitectura del Siglo XX en Francia, que se exponía en la Facultad de Arquitectura en Montevideo antes de llegar a Buenos Aires. Allí, tuve una charla con el curador para ver el montaje y saber usar las herramientas especiales que se necesitaban.

Esos instructivos también pueden venir en forma digital o impresa. Como en la muestra de sinagogas alemanas En un espíritu nuevo, con láminas, fotos, croquis y maquetas que pasaba del Museo de Arquitectura (MARQ) al Seminario Rabínico de Buenos Aires, o la de Bauhaus (que vino de Alemania con el asesoramiento de la cátedra Bauhaus de la carrera de Arquitectura de la UBA). Otras veces, viene el propio artista, como el caso de Alain Kleinmann.

Además de tomar en consideración la muestra que viene del exterior tal como hemos comentado anteriormente, habría que pensar si va a itinerar por diferentes instituciones en la misma ciudad, por lo que habría que evaluar si un mismo corpus de obra tiene el mismo significado en otro lugar físico, en otro entorno y con otro público.

Lo mismo hay que analizar si va de un museo a una galería o feria o institución pública, como fue el caso del artista francés Alain Kleinmann cuyas obras llegaron al país por valija diplomática y fueron expuestas en el Museo Judío, en el Museo de la Shoá https://youtu.be/WGAIsKHnEmY (**), en el Centro Cultural Recoleta, en el Congreso de la Nación y en una cena de beneficencia… . cada exhibición tuvo su impronta, su correlato y su público.

(**) Video producido por Tomás Wengrowicz

Otro tipo de desafío es nuestra propia itinerancia como curadores. Encontrarnos haciendo un trabajo en el exterior. Eso incluye si vamos a curar una muestra que llevamos desde nuestro país o es propia de la región. Igual si tenemos la posibilidad de hacer una pasantía o residencia que incluye realizar una expo como parte de la experiencia. En dicha situación es fundamental contar con el idioma e idiosincrasia de ese lugar. Saber cómo trabajan, sus reglas y sistemas. Dónde comprar insumos necesarios en cada lugar como así también contar con planos, medidas y personal necesario para armar una muestra.

Frases síntesis cancillería argentina, valija diplomática, exportación de obra, despachante de aduana.

Palabras asociadas contratos, permisos, seguros, logística.

Imágenes asociadas